¿Cómo depurar el hígado? 9 alimentos que debes evitar

Rosa Tugores

Rosa Tugores

Contenido de la dieta

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¿Cómo depurar el hígado?

Bienvenidos a esta mega guía para depurar el hígado. Primero vamos a aprender sobre las funciones que tiene este órgano tan importante y como trabaja en los procesos metabólicos. 

Después te planteamos una dieta preparatoria, de diciembre a marzo sería lo ideal. Debes seguirla mínimo estos 2 o 3 meses (te ayudará a preparar el posterior proceso de depuración del hígado). Finalmente y lo más importante, la dieta para la limpieza hepática.

¿Dónde está el hígado y qué funciones tiene?

El hígado es el órgano interno más grande de nuestro cuerpo en cuanto a peso. En un adulto sano el hígado mide una media de 26 cm de ancho, 15 cm de alto y 8 cm de espesor a nivel del lóbulo derecho. Pesa entre 1,3 y 1,5 kilos. Está situado debajo del diafragma y recorre la cavidad abdominal longitudinalmente.

Hígado - órgano

Aunque cumple tres funciones vitales se le atribuyen más de 500 funciones. Una de las funciones más importantes del hígado es limpiar la sangre de desechos y eliminar toxinas. Toxinas tanto endógenas (producidas por el propio cuerpo) como exógenas (procedentes del exterior: aditivos químicos de los alimentos, contaminantes ambientales, medicamento, etc). Un hígado sano y una sangre limpia son garantía de salud. Tus tejidos y órganos funcionarán correctamente y eliminarán las sustancias tóxicas del cuerpo de forma natural. Por eso esta guía es tan importante. Seguimos.

¿Cómo trabaja el hígado para limpiar la sangre?

Cómo hemos comentado antes cumple 3 funciones vitales:

1º Filtrado de la sangre

El hígado filtra más de 1 litro de sangre por minuto. Limpiándola de bacterias, residuos, y endotoxinas (toxinas producidas por el propio cuerpo, como por ejemplo inmunocomplejos, hormonas, etc). En condiciones óptimas, el hígado puede llegar a eliminar hasta el 99% de las toxinas.


 

2º Síntesis de bilis

El hígado fabrica más de 1 litro de bilis al día. La bilis atrapa básicamente el colesterol, algunos subproductos de la hemoglobina y el calcio sobrante. Para después transportarlos hasta el intestino.

La bilis es atrapada por la fibra allí presente y excretada, vía heces, fuera del cuerpo. Una dieta pobre en fibra favorece la reabsorción intestinal de la bilis, que pasa de nuevo a la sangre, contaminándola con los desechos que transportaba (entre ellos, el colesterol). Por eso para mantener el organismo limpio 
es esencial que nuestra dieta diaria sea rica en fibra. La bilis, con los desechos que transporta, es capturada por la fibra y expulsada del cuerpo vía heces.


 

3º Proceso enzimático de desintoxicación

Es un conjunto de procesos en los que el hígado combina las toxinas con diversas enzimas (fabricadas por él mismo) o con determinados nutrientes, neutralizándolas y transformándolas para que puedan ser eliminadas a través de la orina. Este proceso enzimático consta de 2 fases:

  • Fase I: Citocromo P450. La mayoría de las toxinas se caracteriza por ser liposolubles (solubles en grasa), por lo que no pueden ser eliminadas a través de la orina. En esta fase el hígado trata de transformar las toxinas liposolubles en hidrosolubles (solubles en agua). Para ello las combina con un grupo de 50 a 100 enzimas que fabrica él mismo, denominado Citocromo P450.

    Si no logra esa transformación, intenta convertirlas en formas químicas más fáciles de metabolizar por la fase II. Algunas de las toxinas que el hígado trata de eliminar en esta fase son: Muchos fármacos de prescripción, medicamentos que se venden sin receta como el paracetamol o el ibuprofeno, cafeína, histamina, hormonas, benzopireno (un carcinógeno que se genera al asar la carne con carbón), anilinas (colorantes amarillos), insecticidas y ácido araquidónico (un residuo de las grasas poliinsaturadas omega 6).

    En los procesos del citocromo P450 se generan radicales libres, moléculas muy reactivas que dañan al propio hígado. Especialmente si el cuerpo está muy intoxicado o hay carencia de los antioxidantes necesarios para neutralizar los radicales libres.

    Algunos de los antioxidantes que protegen al hígado en esta fase y facilitan su trabajo de desintoxicación son: Magnesio, Selenio, Zinc, Vitaminas C, B3, B2, B6; glutatión, metionina y cisteína.

    Más abajo te ofrecemos una lista de alimentos y/o suplementos que aportan estos antioxidantes.

  • Fase II: Conjugación. En esta fase, el hígado genera compuestos que se unen a las toxinas, neutralizándolas o favoreciendo su eliminación vía orina o bilis.

    En la fase II el hígado trata de eliminar, entre otros, los siguientes tóxicos: paracetamol, nicotina, organofosforados, insecticidas, carcinógenos, metales pesados, colorantes de anilina, anticoagulantes, paracetamol, sulfitos, aspirina, estrógenos, dopamina (neurotransmisor), epinefrina (hormona suprarrenal), histamina, algunos fármacos contra el cáncer, sulfamidas (antibióticos), morfina, diazepam (un relajante muscular)…

    Para asegurar el correcto funcionamiento de la fase II se necesita tener asegurada la producción, o el aporte a través de la alimentación o suplementación, de los siguientes nutrientes:

    Glutatión, metionina, cisteína, taurina, aminoácidos de calidad, colina, Vitaminas C, B5, B6, B9 (ácido fólico) y B12, selenio y molibdeno.

    Hasta aquí la parte más técnica de este artículo, necesaria para entender cómo trabaja el hígado y qué nutrientes le ayudan en su labor.

alimentos
zanahoria
setas

Dieta para limpiar el hígado (preparatoria)

Ahora vamos a bajar al mundo práctico de nuestra alimentación diaria. Si buscas cómo depurar el hígado rápidamente debes conocer que antes requiere una preparación.

Dieta preparatoria para la limpieza hepática:

Es una dieta para seguir durante un mínimo de 2 a 3 meses, para preparar al hígado y todo el sistema digestivo. Para sustituir nuestros malos hábitos por otros más sanos. En realidad, es una dieta sana y equilibrada, que todo el mundo debería tener como referencia para prevenir enfermedades.

Las grandes obras no se realizan en unos días o unas pocas semanas, sino que requieren meses, a veces años… con el hígado es igual: un problema o enfermedad hepática que ha tardado años en gestarse no podemos solucionarla, por ejemplo, en un par de semanas. Porque en general, cuando el hígado no funciona bien se debe a malos hábitos de alimentación y estilo de vida mantenidos durante muchos años. Y el sentido común nos dice que no vamos a cambiar nuestros hábitos de toda una vida en un par de semanas… ¿o sí?… ¡seamos realistas!

Por eso nuestra propuesta es que te preparares primero el terreno desde el mes de diciembre, al menos 2 ó 3 meses. Seguiremos la dieta preparatoria, para después pasar a la Depuración hepática. Recomendamos hacer la dieta preparatoria hasta llegar a la estación de primavera, y entonces hacer la limpieza hepática.

La primavera, la mejor época para depurar el hígado

Primavera

La primavera es el momento ideal para hacer una limpieza profunda de nuestro cuerpo. Liberándolo de toxinas y grasas sobrantes. ¿Por qué en primavera? Porque con la llegada de esta estación el hígado, como todo lo que está vivo en el mundo animal y vegetal, despierta del letargo invernal. Gracias al incremento de horas de luz diurna, se activa, aumentando la intensidad y eficacia de sus funciones.

Alimentos a evitar

Alimentos a evitar, hígado

Grupos de alimentos que sobrecargan y tensan el hígado

Son alimentos que contraen, tensan y calientan el cuerpo. Cuando están en exceso en la dieta pueden sobrecargar o bloquear el hígado, que lo que necesita es relajarse y descargarse para poder realizar su trabajo.

1. Sal refinada: cambiar a sal marina sin refinar, y usar con moderación, siempre en cocciones, no en crudo directamente sobre el alimento.

2. Carnes rojas y embutidos: por el exceso de grasas saturadas, ácido úrico, sal y aditivos que contienen. Evitar carnes de todo tipo: ternera, cerdo, cordero, aves, conejo…dan mucho trabajo al hígado y pueden colapsarlo y atascarlo con grasa. Tampoco embutidos y salchichería: jamón, chorizo, salchichón, morcilla, sobrasada…

3. Lácteos de todo tipo: leche, nata, mantequilla, yogures y quesos. Contienen un exceso de grasas saturadas que sobrecargan y entorpecen la función hepática. Además, las caseínas, proteínas de la leche, son muy difíciles de digerir y asimilar, contribuyendo a esa sobrecarga.

4. Harinas horneadas: pan, pizzas, tostas, crackers, galletas, bizcochos y todo tipo de harinas horneadas. Especialmente si son comerciales, sobrecargan el hígado, precisamente por estar hechos al horno. Un estilo de cocción que genera una energía densa, estática y de contracción profunda, justo lo contrario de lo que el hígado necesita para funcionar bien. Yo les llamo la “tapadera” del hígado, porque a nivel energético es como taponar este órgano, ahogándolo.

Grupo de alimentos que debilitan el hígado

Son alimentos que dilatan, inflaman, debilitan y enfrían el cuerpo. Muchos de ellos (como el alcohol, café, tabaco o azúcar) son calorías vacías, no alimentan pero intoxican, con lo que dan trabajo al hígado, cansándolo y debilitándolo.

1. Estimulantes y tóxicos: Café, té, cacao, tabaco y alcohol.

2. Endulzantes refinados y artificiales: Azúcar refinado, miel comercial, fructosa, endulzantes sustitutos como sacarina, siropes, chocolate, pasteles, helados, bollería, chucherías, caramelos, barritas energéticas, postres comerciales, cereales para el desayuno…

3. Bebidas comerciales artificales: Refrescos y zumos comerciales, bebidas isotónicas, bebidas estimulantes…

4. Aperitivos y snacks fritos y salados: Patatas chips, palomitas de maíz, cortezas de cerdo, ganchitos, snacks y fritos comerciales…

5. Frutos secos comerciales: Frutos secos industriales, tostados y salados.

6. Cereales refinados: Pan blanco, arroz blanco, pasta blanca, cuscús blanco…

7. Lácteos blandos: Leche, yogur, cuajada, requesón.

8. Aceites refinados.

9. Fritos y rebozados en aceite refinado y/o reutilizado muchas veces (freidoras).

Alimentos a introducir

Pescado y marisco: el pescado (sobre todo el azul) contiene aceite esencial omega 3. Necesario y beneficioso para la mucosa intestinal y el sistema inmunitario. Es la proteína animal más saludable, por lo que recomendamos priorizar su consumo frente a carnes rojas o huevos. Pero ojo: actualmente, debido a la contaminación de los mares, el pescado más grande, situado al final de la cadena alimenticia, acumula cantidades importantes de mercurio. Por lo que debemos priorizar el consumo de pescados de pequeño tamaño.

Huevos: con moderación, de 1 a 2 por semana de media. El huevo es interesante por contener muchos de los nutrientes que el hígado necesita en las fases de desintoxicación antes mencionadas. Como el selenio, zinc, cisteína, metionina y todos los aminoácidos esenciales, etc. Pero bastan uno o dos a la semana y mejor hervidos, porque el huevo es rico en grasas saturadas y colesterol, por lo que consumido en exceso puede sobrecargar el hígado.

Carnes blancas: se pueden tomar pequeñas cantidades de carne biológica de buena calidad. Una media de 1 ó 2 veces por semana, alternando con las demás proteínas. Los embutidos no se aconsejan, salvo un poco de jamón serrano de buena calidad de vez en cuando.

Cereales integrales: Pasta integral, arroz integral (redondo, largo, basmati, salvaje…), mijo, quinoa, trigo sarraceno, maíz (polenta), cuscús, bulgur y todo tipo de pastas integrales (espagueti, tallarines, fideos, macarrones…). Pan integral de calidad máximo 2 veces x semana. Los cereales integrales nos aportan glucosa estable durante horas, sin altibajos.

Legumbres: Lentejas, garbanzos, alubias, judías azuki, todo tipo de frijoles… las legumbres son una excelente fuente de proteínas de origen vegetal, ricas en fibra y pobres en grasas.

Proteínas vegetales: Tofu (pero cocinado, no crudo), seitán y tempeh. Son derivados vegetales ricos en proteínas, sin apenas grasas.

Verduras verdes y de hoja a diario: Aportan calcio, fibra, agua, vitamina C y toda la energía de movimiento y frescura de las hojas, además de mejorar el funcionamiento del hígado. Las de sabor ligeramente amargo, como lechugas y endibias, rúcula, alcachofas, cames rotges o diente de león, son especialmente recomendables. En general: Lechugas de todo tipo, col verde, apio, perejil, parte verde de puerro y cebolleta, berros, canónigos, brócoli, judías verdes, coles de Bruselas, hojas de los nabos y rabanitos en sopas y caldos…

Verduras redondas: Calabaza, col, coliflor, coles de Bruselas, cebolla, colinabo, brócoli, bola de apio… todas estas verduras nos ayudan a estabilizar nuestros niveles de glucosa, pues con su energía de centro y su aporte de carbohidratos complejos equilibran el estómago, bazo y páncreas.

Verduras de raíz: Zanahorias, nabos, rabanitos, chirivías, boniatos… aportan fibra, que sacia. Refuerzan la función del intestino, limpiándolo y contribuyendo a una eliminación eficiente, punto clave de un organismo sano.

Aceites: Pequeñas cantidades de aceites de cultivo biológico y de primera presión en frío: oliva, girasol, sésamo, lino, germen de trigo. El aceite es, junto con la sal, uno de los pilares de una alimentación sana. Aporta ácidos grasos esenciales omega 3 y omega 6. Estos nutrientes no pueden ser producidos por nuestro cuerpo. Deben ser aportados a través de la alimentación y las fuentes principales son las semillas (sésamo, girasol, calabaza…), los aceites (de sésamo, oliva, girasol…) y los frutos secos. Pero el problema es que en la alimentación moderna se consumen mayoritariamente aceites refinados (por ser más baratos), y frutos secos tostados y salados. Debido a los procesos de refinado y tueste los ácidos grasos que contienen se modifican. Volviéndose tóxicos para el hígado: de nutrientes esenciales y vitales pasan a ser peligrosos y, en algunos casos como los fritos, cancerígenos.

Semillas y frutos secos: Semillas de sésamo y calabaza, pipas de girasol, frutos secos como almendras, avellanas, piñones o nueces, así como el tahín (mantequilla de sésamo). Pueden tomarse en pequeñas cantidades para acompañar desayunos, ensaladas, postres… siempre con moderación y de alta calidad, sin tostar o ligeramente tostados en sartén, no en horno.

Condimentos: Se pueden utilizar a diario, pequeñas cantidades de los siguientes condimentos: Sal marina, pasta umeboshi, zumo de limón, vinagre de umeboshi, pequeños toques de especias suaves como comino, ajo, jengibre, cúrcuma (antiinflamatoria) o cilantro. Hierbas como orégano o albahaca. Evitar especias y picantes fuertes como pimienta o pimentón picante, guindilla y tabasco, así como los vinagres que no sean de umeboshi, de arroz o de manzana.

La pasta de umeboshi es muy aconsejable, ya que tiene efectos antibióticos y alcalinizantes, por lo que favorece el buen estado de la flora bacteriana intestinal, aligerándole trabajo al hígado.

Agua mineral o agua filtrada: Para evitar cloro, plomo y demás sustancias nocivas del agua corriente del grifo, recomendamos usar agua de calidad para beber y cocinar.

Meriendas y tentempiés: Dado lo limitado de la dieta se puede echar mano de las tortitas de arroz o crakers biológicos de calidad, acompañados de lechuga y algún paté natural o aguacate (ver recetas), o incluso bonito o sardinas en lata.

Ojo: no consumir las tortitas de arroz solas porque pueden elevar el nivel de glucosa en sangre. Para evitarlo, consumirlas siempre acompañadas de algún tipo de proteína (tahín, tofu, jamón serrano, hummus…).

Depuración hepática

Es una dieta que tiene como objetivo descargar y limpiar el hígado de los excesos del invierno. Se debe seguir entre 3 y 8 semanas, dependiendo de tu grado de toxemia y de cómo esté tu hígado. Lo ideal es iniciarla durante las tres primeras semanas del mes de marzo, justo antes de la entrada oficial de la primavera, pero cualquier momento de la primavera es bueno para hacerla.

La 
dieta para hacer la depuración hepática es parecida a la Dieta Preparatoria descrita antes, con 2 diferencias clave:

1. Los alimentos a evitar deben eliminarse completamente de la dieta durante el tiempo que dure la depuración.

2. De la lista de alimentos permitidos deberíamos eliminar todos los alimentos de origen animal, excepto el pescado.

14 Comentarios


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paz
12 noviembre, 2015 at 12:06 pm
Responder

Hola Rosa.

Muchas gracias como siempre por tu generosidad

Yo todos los días me preparo un desayuno que consiste en, crema de arroz y amaranto a la que le añado un poco de bebida de arroz, le pongo también una cucharada sopera de semillas de Chía y otra de aceite de lino primera pf y lo acompaño con 10 avellanas y 5 nueces que casco en el momento o he dejado en remojo la noche anterior. Otras veces sustituyo la crema de arroz por mijo y amaranto. Quería saber si es correcto lo que hago o le falta o le sobra algo.
Muchas gracias un saludo


    Rosa
    Rosa
    20 noviembre, 2015 at 1:28 pm
    Responder

    Hola Paz,
    Es un buen desayuno, aunque yo no le pondría la bebida de arroz. También creo que hay demasiados frutos secos: o le pones las 10 avellanas o las 5 nueces, pero todo a la vez, más el aceite de lino y la chía, me parece demasiadas grasas, aunque sean grasas sanas. En resumen, eliminaría la leche de arroz y uno de los dos frutos secos.
    Saludos!

    Avatar
    ana alamillo
    29 febrero, 2020 at 3:08 am
    Responder

    DISCULPA ROSA,ESTE ES SOLO UNA INTRODUCCION DE DEPURACION?….HABRA UN CURSO MAS EXTENSO?

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paz
12 noviembre, 2015 at 12:09 pm
Responder

Se me olvidó decir que las semillas de chia las muelo con un molinillo de café en el momento.


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Ester
19 marzo, 2016 at 5:19 pm
Responder

Hola.Rosa, llevo un mes haciendo la dieta detox, mi desayuno es abundante crema de cereales con frutos y frutas secas y calabaza cocida después. Lo que noto es que yo no aguanto hasta la hora de la comida para nada. Tengo hambre y hago 2 o 3 tentempiés durante la mañana. Es normal?, debería evitarlo??. Saludos


    Rosa
    Rosa
    4 abril, 2016 at 12:28 pm
    Responder

    Hola Ester,
    No acostumbro a aconsejar personalmente por esta vía, ya que me falta información para hacer un diagnóstico de lo que está pasando.
    En cualquier caso, esto pasa con frecuencia. Si has hecho un cambio drástico, tus intestinos no están habituados y puede que no absorban bien los nuevos alimentos. También puede que tu páncreas esté aún tenso, acostumbrado al desayuno tradicional con azúcar y bollería, de manera que se producen hipoglucemias. Como te digo, si hacer una entrevista no puedo ver qué está fallando.
    Prueba a incluir algo de proteína suave en ese desayuno, acompañando a la crema de cereales: un paté vegetal, un poco de tofu, tempeh o seitán… Suele saciar bastante más.
    Saludos.

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    María del Baigorria
    31 mayo, 2020 at 1:17 pm
    Responder

    Gracias Rosa por toda tu información !!!!me estoy preparando de a poco para la limpieza hepática tengo leve higado graso sin vesícula.

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Maria
15 abril, 2016 at 9:18 pm
Responder

Cómo haces la crema Budwig? La Crema auténtica es con requesón de cabra.


    Rosa
    Rosa
    19 abril, 2016 at 10:56 am
    Responder

    Hola María,
    Tienes la receta en la sección de desayunos de esta web: verás que he sustituido el requesón por la crema de cereales.
    Saludos!

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Cristina
14 enero, 2020 at 12:17 pm
Responder

Gracias por la información. Gran aporte de esta web. Reciba un cordial saludo!


    Rosa
    Rosa
    16 enero, 2020 at 11:00 am
    Responder

    Gracias Cristina,

    Un abrazo!

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Dahiana
16 enero, 2020 at 1:13 am
Responder

Hola Rosa. Estoy pensando en esta primavera (setiembre por estas latitudes) regalarme una limpieza hepática. Lo leí varias veces y lo tengo bastante claro. Mis dudas son sobre los últimos 3 de la lista (Probióticos, Alcachofera y Desmodium).

1- ¿Estos serían suplementos? ¿o sea que debería conseguirlos en forma de gotas homeopáticas o preparados a base de plantas?

2- Si como las hojas de la Alcachofera estaría bien o mejor un preparado?

3- Además tendría que ver con mi doctora (medicina ayurvédica) que otros suplememtos me convendría, ¿es así?

Muchísimas gracias Rosa. ¡Saludos desde Uruguay!


    Rosa
    Rosa
    16 enero, 2020 at 10:59 am
    Responder

    Hola Dahiana,

    Buena decisión, yo hago esta limpieza cada primavera y sienta genial.

    Respondiendo a tus preguntas:

    1. Efectivamente, los probióticos, la alcachofera y el desmodium se toman en forma de suplementos. Pero yo no tomaría alcachofera y desmodium al mismo tiempo: elige una de las dos.

    2. Es mejor en un preparado, en gotas o cápsulas, porque al ser más concentrado tiene efectos más profundos.

    3. No es imprescindible: si la haces según las pautas de este artículo ya está muy bien. Sólo sería necesario si tienes alguna disfunción o problema hepático y quieres que te hagan un seguimiento personalizado y/o que te receten un suplemento que ayude al hígado en su labor.

    Comentarte que el próximo mes de febrero saldrá a la venta un módulo específico de DEPURAR EL HÍGADO, en el que daré todas las explicaciones y pautas para hacer la limpieza, incluidas pautas concretas de cómo organizarte tus menús y algunas vídeo-recetas.
    Será muy económico, porque me ilusiona que tod@s puedan tenerlo si así lo desean.

    Un abrazo desde Mallorca!

      Avatar
      Dahiana
      30 enero, 2020 at 1:41 pm

      Hola Rosa. Muchas gracias por responder. ¡Qué linda noticia! Estaré muy atenta ya que me interesa muchísimo. Va a ser una muy buena inversión en salud. Siento que por fin he encontrado una forma de comer que se adapta a mi después de tantos años. Muchas gracias nuevamente. ¡Un abrazo fuerte!

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