Kit Depurar el hígado

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¿Cómo depurar el hígado?​

Muy feliz de poder contaros todos los secretos y las claves de cómo podéis limpiar y depurar vuestro hígado, para manteneros siempre joven y en forma. Esta depuración consta de 2 partes. Primero la Limpieza hepática (la siguiente guía gratuita) y después la Depuración hepática (Curso de pago a un precio increíble).

El curso consta de 7 clases teóricas y 17 recetas. Divididas en desayunos, verduras, cereales integrales, proteínas vegetales y aliños.

Limpieza de hígado​

Bienvenidos a esta mega guía para depurar el hígado. Primero vamos a aprender sobre las funciones que tiene este órgano tan importante y cómo trabaja en los procesos metabólicos.

Después te planteamos una dieta preparatoria, de diciembre a marzo sería lo ideal. Debes seguirla mínimo estos 2 o 3 meses (te ayudará a preparar el posterior proceso de depuración del hígado en verano). Finalmente y lo más importante, la dieta para la limpieza hepática.

¿Dónde está el hígado y que funciones tiene?

El hígado es el órgano interno más grande de nuestro cuerpo en cuanto a peso. En un adulto sano el hígado mide una media de 26 cm de ancho, 15 cm de alto y 8 cm de espesor a nivel del lóbulo derecho. Pesa entre 1,3 y 1,5 kilos. Está situado debajo del diafragma y recorre la cavidad abdominal longitudinalmente.
Hígado - órgano

Aunque cumple tres funciones vitales se le atribuyen más de 500 funciones. Una de las funciones más importantes del hígado es limpiar la sangre de desechos y eliminar toxinas. Toxinas tanto endógenas (producidas por el propio cuerpo) como exógenas (procedentes del exterior: aditivos químicos de los alimentos, contaminantes ambientales, medicamento, etc).

Un hígado sano y una sangre limpia son garantía de salud. Tus tejidos y órganos funcionarán correctamente y eliminarán las sustancias tóxicas del cuerpo de forma natural. Por eso esta guía es tan importante. Seguimos.

¿Cómo trabaja el hígado para limpiar la sangre?

Cómo hemos comentado antes cumple 3 funciones vitales:

1º Filtrado de la sangre​

El hígado filtra más de 1 litro de sangre por minuto. Limpiándola de bacterias, residuos, y endotoxinas (toxinas producidas por el propio cuerpo, como por ejemplo inmunocomplejos, hormonas, etc). En condiciones óptimas, el hígado puede llegar a eliminar hasta el 99% de las toxinas.

2º Síntesis de bilis​

El hígado fabrica más de 1 litro de bilis al día. La bilis atrapa básicamente el colesterol, algunos subproductos de la hemoglobina y el calcio sobrante. Para después transportarlos hasta el intestino.

La bilis es atrapada por la fibra allí presente y excretada, vía heces, fuera del cuerpo. Una dieta pobre en fibra favorece la reabsorción intestinal de la bilis, que pasa de nuevo a la sangre, contaminándola con los desechos que transportaba (entre ellos, el colesterol). Por eso para mantener el organismo limpio es esencial que nuestra dieta diaria sea rica en fibra. La bilis, con los desechos que transporta, es capturada por la fibra y expulsada del cuerpo vía heces.

3º Proceso enzimático de desintoxicación​

Es un conjunto de procesos en los que el hígado combina las toxinas con diversas enzimas (fabricadas por él mismo) o con determinados nutrientes, neutralizándolas y transformándolas para que puedan ser eliminadas a través de la orina. Este proceso enzimático consta de 2 fases:

  • Fase I: Citocromo P450La mayoría de las toxinas se caracteriza por ser liposolubles (solubles en grasa), por lo que no pueden ser eliminadas a través de la orina. En esta fase el hígado trata de transformar las toxinas liposolubles en hidrosolubles (solubles en agua). Para ello las combina con un grupo de 50 a 100 enzimas que fabrica él mismo, denominado Citocromo P450.Si no logra esa transformación, intenta convertirlas en formas químicas más fáciles de metabolizar por la fase II.Algunas de las toxinas que el hígado trata de eliminar en esta fase son: Muchos fármacos de prescripción, medicamentos que se venden sin receta como el paracetamol o el ibuprofeno, cafeína, histamina, hormonas, benzopireno (un carcinógeno que se genera al asar la carne con carbón), anilinas (colorantes amarillos), insecticidas y ácido araquidónico (un residuo de las grasas poliinsaturadas omega 6). En los procesos del citocromo P450 se generan radicales libres, moléculas muy reactivas que dañan al propio hígado.Especialmente si el cuerpo está muy intoxicado o hay carencia de los antioxidantes necesarios para neutralizar los radicales libres.Algunos de los antioxidantes que protegen al hígado en esta fase y facilitan su trabajo de desintoxicación son: Magnesio, Selenio, Zinc, Vitaminas C, B3, B2, B6; glutatión, metionina y cisteína. Más abajo te ofrecemos una lista de alimentos y/o suplementos que aportan estos antioxidantes.

  • Fase II: Conjugación. En esta fase, el hígado genera compuestos que se unen a las toxinas, neutralizándolas o favoreciendo su eliminación vía orina o bilis.En la fase II el hígado trata de eliminar, entre otros, los siguientes tóxicos: paracetamol, nicotina, organofosforados, insecticidas, carcinógenos, metales pesados, colorantes de anilina, anticoagulantes, paracetamol, sulfitos, aspirina, estrógenos, dopamina (neurotransmisor), epinefrina (hormona suprarrenal), histamina, algunos fármacos contra el cáncer, sulfamidas (antibióticos), morfina, diazepam (un relajante muscular)…Para asegurar el correcto funcionamiento de la fase II se necesita tener asegurada la producción, o el aporte a través de la alimentación o suplementación, de los siguientes nutrientes:Glutatión, metionina, cisteína, taurina, aminoácidos de calidad, colina, Vitaminas C, B5, B6, B9 (ácido fólico) y B12, selenio y molibdeno.Hasta aquí la parte más técnica de este artículo, necesaria para entender cómo trabaja el hígado y qué nutrientes le ayudan en su labor.

Limpieza del hígado graso (dieta preparatoria)​

Ahora vamos a bajar al mundo práctico de nuestra alimentación diaria. Si buscas cómo depurar el hígado rápidamente debes conocer que antes requiere una preparación.

Dieta preparatoria para la limpieza hepática:

Es una dieta para seguir durante un mínimo de 2 a 3 meses, para preparar y depurar el hígado y todo el sistema digestivo. Para sustituir nuestros malos hábitos por otros más sanos. En realidad, es una dieta sana y equilibrada, que todo el mundo debería tener como referencia para prevenir enfermedades.

Las grandes obras no se realizan en unos días o unas pocas semanas, sino que requieren meses, a veces años… con el hígado es igual: un problema o enfermedad hepática que ha tardado años en gestarse no podemos solucionarla, por ejemplo, en un par de semanas.

Porque en general, cuando el hígado no funciona bien se debe a malos hábitos de alimentación y estilo de vida mantenidos durante muchos años. Y el sentido común nos dice que no vamos a cambiar nuestros hábitos de toda una vida en un par de semanas… ¿o sí?… ¡seamos realistas!

Por eso nuestra propuesta es que te preparares primero el terreno desde el mes de diciembre, al menos 2 ó 3 meses. Seguiremos la dieta preparatoria, para después pasar a la Depuración hepática. Recomendamos hacer la dieta preparatoria hasta llegar a la estación de primavera, y entonces hacer la limpieza del hígado graso.

La primavera, la mejor época para depurar el hígado​

Primavera depuración hígado

La primavera es el momento ideal para hacer una limpieza profunda de nuestro cuerpo. Liberándolo de toxinas y grasas sobrantes. ¿Por qué en primavera? Porque con la llegada de esta estación el hígado, como todo lo que está vivo en el mundo animal y vegetal, despierta del letargo invernal. Gracias al incremento de horas de luz diurna, se activa, aumentando la intensidad y eficacia de sus funciones.

Alimentos malos para el hígado

Alimentos a evitar, hígado

Grupos de alimentos que sobrecargan y tensan el hígado​

Son alimentos que contraen, tensan y calientan el cuerpo. Cuando están en exceso en la dieta pueden sobrecargar o bloquear el hígado, que lo que necesita es relajarse y descargarse para poder realizar su trabajo.

1. Sal refinada: cambiar a sal marina sin refinar, y usar con moderación, siempre en cocciones, no en crudo directamente sobre el alimento.

2. Carnes rojas y embutidos: por el exceso de grasas saturadas, ácido úrico, sal y aditivos que contienen. Evitar carnes de todo tipo: ternera, cerdo, cordero, aves, conejo…dan mucho trabajo al hígado y pueden colapsarlo y atascarlo con grasa. Tampoco embutidos y salchichería: jamón, chorizo, salchichón, morcilla, sobrasada…

3. Lácteos de todo tipo: leche, nata, mantequilla, yogures y quesos. Contienen un exceso de grasas saturadas que sobrecargan y entorpecen la función hepática. Además, las caseínas, proteínas de la leche, son muy difíciles de digerir y asimilar, contribuyendo a esa sobrecarga.

4. Harinas horneadas: pan, pizzas, tostas, crackers, galletas, bizcochos y todo tipo de harinas horneadas. Especialmente si son comerciales, sobrecargan el hígado, precisamente por estar hechos al horno.

Un estilo de cocción que genera una energía densa, estática y de contracción profunda, justo lo contrario de lo que el hígado necesita para funcionar bien. Yo les llamo la “tapadera” del hígado, porque a nivel energético es como taponar este órgano, ahogándolo.

Alimentos perjudiciales para el hígado​ y que lo debilitan

Son alimentos que dilatan, inflaman, debilitan y enfrían el cuerpo, afectando directamente al hígado. Muchos de ellos (como el alcohol, café, tabaco o azúcar) son calorías vacías, no alimentan pero intoxican, con lo que dan trabajo al hígado, cansándolo y debilitándolo.

1. Estimulantes y tóxicos: Café, té, cacao, tabaco y alcohol.

2. Endulzantes refinados y artificiales: Azúcar refinado, miel comercial, fructosa, endulzantes sustitutos como sacarina, siropes, chocolate, pasteles, helados, bollería, chucherías, caramelos, barritas energéticas, postres comerciales, cereales para el desayuno…

3. Bebidas comerciales artificales: Refrescos y zumos comerciales, bebidas isotónicas, bebidas estimulantes…

4. Aperitivos y snacks fritos y salados: Patatas chips, palomitas de maíz, cortezas de cerdo, ganchitos, snacks y fritos comerciales…

5. Frutos secos comerciales: Frutos secos industriales, tostados y salados.

6. Cereales refinados: Pan blanco, arroz blanco, pasta blanca, cuscús blanco…

7. Lácteos blandos: Leche, yogur, cuajada, requesón.

8. Aceites refinados.

9. Fritos y rebozados en aceite refinado y/o reutilizado muchas veces (freidoras).

Alimentos que depuran el hígado

Pescado y marisco: el pescado (sobre todo el azul) contiene aceite esencial omega 3. Necesario y beneficioso para la mucosa intestinal y el sistema inmunitario. Es la proteína animal más saludable, por lo que recomendamos priorizar su consumo frente a carnes rojas o huevos.

Pero ojo: actualmente, debido a la contaminación de los mares, el pescado más grande, situado al final de la cadena alimenticia, acumula cantidades importantes de mercurio. Por lo que debemos priorizar el consumo de pescados de pequeño tamaño.

Huevos: con moderación, de 1 a 2 por semana de media. El huevo es interesante por contener muchos de los nutrientes que el hígado necesita en las fases de desintoxicación antes mencionadas. Como el selenio, zinc, cisteína, metionina y todos los aminoácidos esenciales, etc. Pero bastan uno o dos a la semana y mejor hervidos, porque el huevo es rico en grasas saturadas y colesterol, por lo que consumido en exceso puede sobrecargar el hígado.

Carnes blancas: se pueden tomar pequeñas cantidades de carne biológica de buena calidad. Una media de 1 ó 2 veces por semana, alternando con las demás proteínas. Los embutidos no se aconsejan, salvo un poco de jamón serrano de buena calidad de vez en cuando.

Cereales integrales: Pasta integral, arroz integral (redondo, largo, basmati, salvaje…), mijo, quinoa, trigo sarraceno, maíz (polenta), cuscús, bulgur y todo tipo de pastas integrales (espagueti, tallarines, fideos, macarrones…). Pan integral de calidad máximo 2 veces x semana. Los cereales integrales nos aportan glucosa estable durante horas, sin altibajos.

Legumbres: Lentejas, garbanzos, alubias, judías azuki, todo tipo de frijoles… las legumbres son una excelente fuente de proteínas de origen vegetal, ricas en fibra y pobres en grasas.

Proteínas vegetales: Tofu (pero cocinado, no crudo), seitán y tempeh. Son derivados vegetales ricos en proteínas, sin apenas grasas.

Verduras verdes y de hoja a diario: Aportan calcio, fibra, agua, vitamina C y toda la energía de movimiento y frescura de las hojas, además de mejorar el funcionamiento del hígado. Las de sabor ligeramente amargo, como lechugas y endibias, rúcula, alcachofas, cames rotges o diente de león, son especialmente recomendables. En general: Lechugas de todo tipo, col verde, apio, perejil, parte verde de puerro y cebolleta, berros, canónigos, brócoli, judías verdes, coles de Bruselas, hojas de los nabos y rabanitos en sopas y caldos…

Verduras redondas: Calabaza, col, coliflor, coles de Bruselas, cebolla, colinabo, brócoli, bola de apio… todas estas verduras nos ayudan a estabilizar nuestros niveles de glucosa, pues con su energía de centro y su aporte de carbohidratos complejos equilibran el estómago, bazo y páncreas.

Verduras de raíz: Zanahorias, nabos, rabanitos, chirivías, boniatos… aportan fibra, que sacia. Refuerzan la función del intestino, limpiándolo y contribuyendo a una eliminación eficiente, punto clave de un organismo sano.

Aceites: Pequeñas cantidades de aceites de cultivo biológico y de primera presión en frío: oliva, girasol, sésamo, lino, germen de trigo. El aceite es, junto con la sal, uno de los pilares de una alimentación sana. Aporta ácidos grasos esenciales omega 3 y omega 6. Estos nutrientes no pueden ser producidos por nuestro cuerpo. Deben ser aportados a través de la alimentación y las fuentes principales son las semillas (sésamo, girasol, calabaza…), los aceites (de sésamo, oliva, girasol…) y los frutos secos.

Pero el problema es que en la alimentación moderna se consumen mayoritariamente aceites refinados (por ser más baratos), y frutos secos tostados y salados. Debido a los procesos de refinado y tueste los ácidos grasos que contienen se modifican. Volviéndose tóxicos para el hígado: de nutrientes esenciales y vitales pasan a ser peligrosos y, en algunos casos como los fritos, cancerígenos.

Semillas y frutos secos: Semillas de sésamo y calabaza, pipas de girasol, frutos secos como almendras, avellanas, piñones o nueces, así como el tahín (mantequilla de sésamo). Pueden tomarse en pequeñas cantidades para acompañar desayunos, ensaladas, postres… siempre con moderación y de alta calidad, sin tostar o ligeramente tostados en sartén, no en horno.

Condimentos: Se pueden utilizar a diario, pequeñas cantidades de los siguientes condimentos: Sal marina, pasta umeboshi, zumo de limón, vinagre de umeboshi, pequeños toques de especias suaves como comino, ajo, jengibre, cúrcuma (antiinflamatoria) o cilantro. Hierbas como orégano o albahaca. Evitar especias y picantes fuertes como pimienta o pimentón picante, guindilla y tabasco, así como los vinagres que no sean de umeboshi, de arroz o de manzana.

La pasta de umeboshi es muy aconsejable, ya que tiene efectos antibióticos y alcalinizantes, por lo que favorece el buen estado de la flora bacteriana intestinal, aligerándole trabajo al hígado.

Agua mineral o agua filtrada: Para evitar cloro, plomo y demás sustancias nocivas del agua corriente del grifo, recomendamos usar agua de calidad para beber y cocinar.

Meriendas y tentempiés: Dado lo limitado de la dieta se puede echar mano de las tortitas de arroz o crakers biológicos de calidad, acompañados de lechuga y algún paté natural o aguacate (ver recetas), o incluso bonito o sardinas en lata.

Ojo: no consumir las tortitas de arroz solas porque pueden elevar el nivel de glucosa en sangre. Para evitarlo, consumirlas siempre acompañadas de algún tipo de proteína (tahín, tofu, jamón serrano, hummus…).

Depuración hepática​

Es una dieta que tiene como objetivo descargar y limpiar el hígado de los excesos del invierno. Se debe seguir la dieta entre 3 y 8 semanas, dependiendo de tu grado de toxemia y de cómo esté tu hígado. Lo ideal es iniciarla durante las tres primeras semanas del mes de marzo, justo antes de la entrada oficial de la primavera, pero cualquier momento de la primavera es bueno para hacerla.

El curso para hacer la depuración hepática es parecida a la Dieta Preparatoria descrita antes, con 2 diferencias clave:

1. Los alimentos a evitar deben eliminarse completamente de la dieta durante el tiempo que dure la depuración.

2. De la lista de alimentos permitidos deberíamos eliminar todos los alimentos de origen animal, excepto el pescado.

Ahora sí si ya has realizado la limpieza de tu hígado, estás [email protected] para comprar el Curso Depurar el Hígado.

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Instructor

Rosa Rosa

Más allá de mi formación y estudios, lo que más valoro son los 20 años que llevo practicando lo que enseño, alimentándome y viviendo según los principios macrobióticos. La experiencia derivada de ese recorrido de 20 años dando clases y consultas, sumada a mi compromiso constante con la alimentación sana, es mi receta para el bienestar, y disfruto compartiéndola.A través de los cursos y charlas que ofrezco en mi escuela transmito ese legado, iniciando a otras personas en el camino de la salud y la conciencia a través de la alimentación.
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    5 meses ago

    Cristina Díaz García

    Depuración de hígado
    Adquirí el curso en cuanto salió. Llevo mucho tiempo pensando en comprar el curso básico completo, pero su precio me frenaba un poco. Este curso es mucho más asequible y decidí empezar con él. Es fantástico, me encantan las explicaciones, no sólo es un curso de recetas (que también) sino que te aporta conocimientos para comprender en profundidad porqué debemos alimentarnos mejor, eso ayuda a mantener esta manera de comer; además, te encuentras mejor desde el primer día!! Está claro que, cuando pueda adquiriré el curso completo!! Gracias Rosa!!
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