¡CUIDADO, QUE VIENE EL OTOÑO!

Rosa Tugores

Rosa Tugores

Pues sí, tenemos el otoño a la vuelta de la esquina… y muchos y muchas están ya “cruzando los dedos”, esperando librarse del típico bajón otoñal…
Pero no es mera cuestión de suerte: ¡PODEMOS PREPARANOS!

¿Cómo prepararnos para el bajón otoñal?

Las típicas tormentas y variaciones bruscas de temperatura de finales de verano obligan a nuestro cuerpo y, más concretamente, a nuestro Sistema Inmunológico, a adaptarse rápidamente. Pero muchas veces no puede, porque durante el verano, con las vacaciones, viajes y el incremento de la actividad social, solemos relajar o variar nuestros horarios y hábitos. Por eso cada año el otoño nos pilla dispersos, descentrados, y aparecen los típicos resfriados, diarreas y “virus” que afectan al sistema digestivo…
Pero podemos hacer mucho más de lo que os creéis, ya que nuestra alimentación y estilo de vida juegan un papel clave en este asunto.
A continuación, una serie de consideraciones y pautas que os van a ayudar:

1º Ya no estamos en verano, sino en verano tardío: Vivimos en un clima templado de cuatro estaciones. Y es verdad, tenemos cuatro estaciones claramente diferenciadas. Pero existe una quinta estación, fácilmente identificable, entre el verano y el otoño, que en las culturas orientales se conoce como verano tardío. Se trata del período que va desde el final del mes de agosto hasta mediado el mes de octubre, cuando empiezan a producirse las primeras tormentas, notamos que el día se va acortando y las noches son más frescas. Es importante saber identificar y diferenciar esta estación, porque es la época ideal para reforzarse y preparar el cuerpo para el bajón del otoño.

2º El cuerpo tiene que empezar a calentarse y cerrarse un poquito para que el otoño no le pille frío y abierto (que es como está en verano debido al calor). Necesitamos centrar, calmar y estabilizar nuestro organismo, dejando atrás el ritmo más rápido, superficial y expansivo del verano.
Para ello, es importante empezar a eliminar los alimentos más típicamente estivales como frutas y verduras crudas, zumos, bebidas frías y ensaladas, que son depurativos y producen un efecto de apertura y enfriamiento del cuerpo, pasando a platos más consistentes y calientes. Más adelante damos pautas concretas en este sentido.

3º Tenemos que cuidar y reforzar nuestros sistemas digestivo e inmunitario, que son los que más esfuerzos de adaptación tienen que hacer en estos momentos: si queremos prevenir las típicas infecciones de las vías respiratorias y digestivas que al llegar el otoño afectan a tanta gente, tenemos que actuar ya, no esperar a tener encima el frío y la falta de luz. ¿Cómo prevenir los resfriados, diarreas, infecciones e inflamaciones varias de las vías respiratorias y digestivas típicas del otoño? A continuación damos las pautas:

Evitar el dulce artificial y todo lo refinado, que debilitan el estómago, el páncreas, los intestinos y el sistema inmunitario:

1º Azúcares rápidos, especialmente azúcar refinado y todos los alimentos que lo contengan, como chocolate, leche condensada, pastelería, galletas o helados. Estos alimentos elevan bruscamente el nivel de glucosa en la sangre, obligando al páncreas a segregar grandes cantidades de insulina, debilitando tanto el estómago y el páncreas como los intestinos, lo que repercute en una bajada de defensas (no olvidamos que una parte importante de nuestro sistema inmunitario está en la flora intestinal). Además, son acidificantes, con lo que provocan una pérdida importante de minerales, que el cuerpo cede de músculos, tejidos y huesos, para neutralizar la acidez; esto nos deja debilitados y destemplados.
En este apartado también se incluye la miel comercial (no la miel pura de abeja que no haya sido sometida a procesos industriales).
2º Harinas, sobre todo las harinas blancas, que al ser refinadas son de absorción rápida y por tanto también elevan bruscamente el nivel de glucosa en sangre. Además, al moler el grano se produce una oxidación y todo lo oxidado roba minerales al cuerpo. Los efectos son, por tanto, parecidos a los de los azúcares rápidos del apartado anterior.
3º Cereales refinados como pasta blanca y arroz blanco, que al estar refinado producen el mismo efecto de elevación brusca del nivel de glucosa en la sangre.
4º La nicotina de cigarrillos y otras drogas acabadas en “ina”: cafeína, teína, teobromina del cacao, resina del porro… que dañan gravemente el equilibrio de la glucosa y debilitan las defensas.

Apuntarse al dulce natural y a los cereales integrales:

El dulce natural de frutas y verduras, y la energía estable que proporcionan los cereales integrales estabilizan y centran nuestro cuerpo, mejorando todos los órganos digestivos y, de rebote, las defensas. Las pautas concretas son:

1º Sopas de verduras condimentadas con sal marina sin refinar, salsa de soja o miso: Remineralizan y calientan el cuerpo y abren el estómago, tanto si está contraído por el hambre como si hay falta de apetito, preparándolo para digerir alimentos más concentrados.
2º Cereales integrales, en especial el mijo, muy digestivo, y el arroz integral, que estabiliza: se recomienda comerlos A DIARIO para normalizar el nivel de glucosa.
3º Verduras redondas y dulces como calabaza, coliflor, col colinabo, cebolla y boniato.
4º Compotas de frutas cocidas con manzanas, peras, orejones, pasas, ciruelas pasas…
5º Frutas secas: ciruelas y albaricoques secos, pasas, higos, dátiles.
6º Castañas secas en guisos de legumbres o en postres.
7º Lentejas rojas, garbanzos, judías azuki (guisadas con calabaza y castañas) y guisantes secos.
8º Endulzantes naturales: mieles de cereales (arroz, trigo, cebada y maíz), algarroba y concentrado de manzana. Ocasionalmente, se puede usar azúcar integral de caña para hacer pasteles.
9º Estilos de cocción y recetas que refuercen y calienten: desde finales de agosto (enseguida que deje de hacer calor fuerte) podemos ir incorporando los siguientes alimentos y recetas: boniato a la plancha (en lonchas se hace en 5 minutos), calabaza en cremas o guisos, guisos de legumbres con castañas (ideal las azukis con calabaza y castañas), cremas de todo tipo (verduras, legumbres…), compotas de frutas, sopas y estofados de verduras, pastel de manzanas recién horneado… Es importante saber recrear el dulce natural de la tierra usando verduras dulces: remolacha, boniato, calabaza, castañas, cebollas… es lo que más refuerza las funciones digestiva e inmunitaria.
10º Equinácea: Esta planta medicinal es estupenda para dar un extra de refuerzo al sistema inmunitario. La gente se la suele tomar cuando ya tiene encima el “trancazo”, pero es mucho más útil como preventivo: nos tomamos la mitad de la dosis diaria recomendada, durante un máximo de ocho semanas. Es ideal tomarla los meses de septiembre y octubre, así noviembre nos pillará preparados.

7 Comentarios


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Laura
22 octubre, 2013 at 11:52 am
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Me encanta tu artículo, muy claro. Enhorabuena


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Blanca
5 octubre, 2014 at 7:31 pm
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Hace muy poco que te conozco, he visto algunos de tus vídeos y me han gustado muchísimo, que seguramente los veré todos.
He leído lo del otoño y me parece muy interesante pues llevo muchos años con asma bronquial


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Blanca
5 octubre, 2014 at 7:33 pm
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Me ha gustado mucho tu artículo. Gracias


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Ita Pou
7 octubre, 2014 at 10:39 pm
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Cuando leo tus artículos me parece sencillo cuidarse y a la vez apetecible. Gracias por seguir alentándonos. Ahí estoy!!!!
Un abrazo


    Rosa
    Rosa
    8 octubre, 2014 at 5:42 am
    Responder

    Gracias Ita, me alegro.
    Un gran abrazo!

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Conchita
20 noviembre, 2016 at 11:55 pm
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Muy interesante artículo del otoño Rosa, ¿cómo se toma la equinácia? gracias.


    Rosa
    Rosa
    22 noviembre, 2016 at 12:34 pm
    Responder

    Gracias Conchita!
    La equinácea la puedes encontrar en herbolarios en diferentes formatos,normalmente en comprimidos o en forma líquida.
    En cualquiera de los casos, normalmente en las instrucciones te indica la dosis diaria.
    Para tomarla de forma preventiva, simplemente hay que tomar la mitad de esa dosis, durante un máximo de 8 semanas.
    Saludos!

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